5º Edición Revista BLOGI Cocina - Otoño Invierno 2018

30 May, 2018

Volver a los orígenes de compartir recetas, sin recibir nada a cambio. Así nace mi decálogo del buen bloguero, que además de ser reglas que me identifican, también son las raíces de Blogi, la asociación de blogueros gastronómicos.


Cada cual, con su afán de compartir su gusto por la cocina, recetas y experiencias, creó un espacio
destacado en redes sociales, donde la magia, y lo importante, es el enseñar a cocinar. Así, por añadidura, a medida que fueron llegando los seguidores comenzaron a llegar las invitaciones a probar productos nuevos, eventos y restaurantes.


Escuchamos mucho el término “influenciador”, con una connotación negativa, cuando creo
fervientemente que influenciar a alguien, siempre debería ser positivo. Quiero preguntarles: ¿Es
objetable cobrar por un trabajo? Démosle una vuelta.


¿Cómo funciona la vida- o la cuenta - de un bloguero gastronómico?

  1. Cocinar, cocinar y cocinar. Siempre estamos cocinando, o pensando en cocinar, o comiendo.
  2. Probar recetas nuevas, a veces embarrarla y probar de nuevo hasta que salga perfecta.
  3. Redactarlas paso a paso, con mucha dedicación, para que nadie se pierda.
  4. Sacarles fotos a las preparaciones antes de comerlas. Invertir en cámaras de fotos, fondos, paños, loza, etc. Cada blog con su estilo.
  5. Actualizar el blog, mantenerlo lindo y ordenado, para que sea de fácil acceso para el lector.
  6. Contestar todos, o casi todos, los mensajes y comentarios que nos llegan por las diferentes redes
    sociales. Nos damos el tiempo, incluso cuando no tenemos tiempo.
  7. Para poder generar contenido, necesitamos ingredientes. Si cobramos por cada receta publicada, la historia sería otra, pero jamás se pensó así, entonces la ayuda siempre es bienvenida, por el bien de todos.
  8. Cuando terminamos de sacar las fotos o grabar los videos, nos comemos todo. Eso sí es verdad.
    Palabra de bloguera.


Entonces ¿En qué queremos influir realmente? Yo diría que queremos enseñar a cocinar, motivar, conocer nuestros ingredientes, interactuar, crear sabores nuevos, incentivar meterse a la cocina y probar.


Si ya podemos convencer a una persona de esto, podríamos decir que sí, somos influenciadores, pero influenciadores de la buena mesa, la comida rica y la poca vergüenza.


Dalal Halabi - @dalalhalabi