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Cocina diaria

¿Cómo elegir un vino para acompañar los embutidos?

Vin pour accompagner la charcuterie

Al igual que el chocolate, los embutidos son un pecado para muchas personas. Se come con mucha frecuencia, pero otras variedades se comen en ocasiones especiales. También es sinónimo de convivencia, porque se encuentra tanto como aperitivo como en platos para compartir. También varía según las regiones de Francia, incluso países como España e Italia.

Pero, ¿qué vino conviene consumir con embutidos? Para determinarlo es necesario tener en cuenta los sabores y la cocción de estos últimos. Con 450 variedades de embutidos, podemos pensar que muchos vinos irán bien con los distintos embutidos, jamones, morcillas o patés que existen.

No se trata de casar un tipo de vino con una charcutería concreta. En este artículo encontrarás las pistas adecuadas para que el vino halague tu paladar según el tipo de charcutería degustada.

¿Qué vinos acompañar la raclette?

Estos dos platos, conocidos por su reconfortante grasa, son muy populares entre todos. Sin embargo, a diferencia de los puristas que te elogiarán los méritos del vino tinto con este tipo de plato, puedes orientarte por completo en un vino blanco como un Sauvignon o un Sancerre. Un rosado, como un Côtes de Provence o un Pic St Loup, traerá fruta y acidez para despertar el paladar. De este modo, en Wepicurien por ejemplo, encontrará una amplia selección de vinos para acompañar sus platos: vinos de Alsacia, Champagne, vinos del valle del Ródano, IGP Côte de Catalanes.

Vino tinto y embutidos

Optimización del contenido de sal del ahumado con un buen vino

Para un aperitivo o una entrada refinada, el jamón ahumado acompañado de un buen vino es una muy buena idea. El vino suavizará el sabor salado que es el primero en llegar a la boca. Para ello, optaremos por un rosado afrutado como el Merlot con jamón de Bayona o el jamón de Parma para darle un poco de frescura.

Si prefieres el jamón speck, una buena botella de Chardonnay blanco será el aliado elegido para una cata exitosa. En el caso de una mezcla de jamones ahumados, conseguirás que todos estén de acuerdo con un buen vino blanco aligoté.

A diferencia de sus pequeños camaradas, el jamón crudo se disfruta mejor con un vino tinto bastante seco para un intenso maridaje de sabores. A continuación se ofrecen algunas sugerencias: un tinto Bergerac, un tinto Buzet o un tinto Chautagne de Saboya.

Jamón blanco: charcutería popular que busca un acompañante refinado

Para acompañar tus conchas con jamón blanco o una simple mantequilla de jamón con un buen vino, tienes la opción de un vino tinto y un vino blanco. Sin embargo, conviene afinarlo en boca, con tanino dinámico sin ser demasiado agresivo. Por ejemplo, no se perderá un Bordeaux Graves, una botella de Cour Cheverny o Brouilly.

¿Qué vino para un aperitivo improvisado?

Para este tipo de imprevistos, recurrimos al chorizo ​​seco cortado en lonchas. Para acompañarlo, trae tu sacacorchos y no harás una nota falsa si eliges un rosado tinto o espumoso como un Beaujolais, un vino canadiense o un Coteaux du Lyonnais. Para aquellos que prefieren el vino blanco, tómelo suave como el Buzet blanc.

Buffet frío: elige un vino que te sirva de guía

La charcutería ocupa una parte importante de esta comida festiva. Para acompañar tanto embutidos como carnes y quesos, es necesario planificar un vino que vaya bien con los tres. Al tomar botellas de vino tinto, rosado y blanco que cumplan con este criterio, los huéspedes pueden beber el mismo vino durante toda la comida o cambiar de vino sin estar en desventaja. Para los amantes del vino tinto, lo mejor es preferir un vino espumoso como el tinto Beaujolais o un Morgon. En cuanto al vino rosado o blanco, podemos poner a Alsacia en el centro de atención con un Pinot Auxerrois, un Riesling o un Pinot Noir.

Resumen de maridajes de vino y patés

El vino servido con el paté, sea el que sea, debe resaltar los sabores de este último y moderar la grasa en la boca. Con los rillettes y el paté de hígado de cerdo, conviene preferir un vino blanco seco como Saumur y Mâcon Village.

Para los demás patés, puedes degustarlos sin preocupaciones con vino tinto. El paté campestre entregará sus perfumes acompañado de un Saint Chinian o un Brouilly, mientras que el paté de hígado será extra con un Beaujolais o un Irancy. Todos estos vinos también funcionan con morcillas, ya que forman parte de la misma categoría de carnes cocidas.

Maridaje comida-vino: cuando la charcutería se cocina en un plato regional

La charcutería se puede cocinar en platos regionales como chucrut de Alsacia, cassoulet de Toulouse y petit salé con lentejas de Auvernia. En este caso, debe elegir un vino que hará un matrimonio perfecto no solo con embutidos, sino también con verduras.

El plato salado de lentejas acepta tanto vino tinto como blanco. Por tanto, podemos degustar este plato de Auvernia con un Bourgueil rojo, un Régnié o un Jurançon blanco.
Para el chucrut alsaciano, el vino blanco seco hará maravillas con el repollo y los embutidos.

Además, incluso si Riesling parece ser la opción más adecuada, no es necesario quedarse con un vino alsaciano. Puede acompañar perfectamente el chucrut con un vino del Loira como Saumur o un vino de Borgoña como Chablis.

Finalmente, la elección del vino para el cassoulet se basa en un único criterio. El vino servido debe ser tánico para contrastar con este plato muy jugoso. Ésta es la razón por la que es preferible recurrir a vinos tintos del suroeste como Gaillac o Cahors.

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